Conocida hoy en día en todo el mundo la Denominación Champagne no se hizo en un día. Su historia es antigua, de muchos siglos y rica en múltiples peripecias.
Todo empezó con un terruño, tan especial, capaz de engendrar los vinos más originales gracias al talento de los hombres que supieron exprimir esa delicada tipicidad y sublimarla con la efervescencia. La originalidad pronto se convirtió en notoriedad, también gracias al impulso de pioneros que dieron a conocer estos vinos excepcionales a amateurs curiosos del mundo entero. A principios del siglo XX, el Champagne tenía ya la fuerza de un mito. Los Champenois decidieron protegerlo fijando un área estrictamente delimitada y unas reglas comunes de producción, que se tradujeron en el reconocimiento de la Denominación de Origen Controlada Champagne.
Desde entonces, los Viticultores y las Maisons de Champagne, unidos en el marco del Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne ,no han cesado de desarrollar esta herencia y de compartir con el mayor número posible de personas los valores de su prestigiosa Denominación. La Denominación Champagne es también una referencia para todos los productores y consumidores que privilegian la autenticidad, la calidad… y el sueño.